miércoles, 12 de noviembre de 2008

EN EL TALLER-MUSEO DE JUAN CARLOS FERRARO – BUENOS AIRES

El prestigioso escultor Juan Carlos Ferraro, nació el 17 de marzo de 1917 en Buenos Aires, donde falleciera el 16 de octubre de 2004.

En 1963 se casó con la también escultora Lidia Elsa Battisti con quien compartió su taller en la calle Nicasio Oroño al 600, en el barrio de Caballito. Al fallecer Ferraro, su viuda decidió donar al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires las más de quinientas obras realizadas por su marido, para que se expusieran en la vivienda como taller-museo. El Ministerio de Cultura adquirió en 2006 la vivienda, para esos fines, aunque hasta el presente todavía no funciona como museo.

Entre las obras donadas, hay una magnífica estatua de Carlos Gardel de 2,40 metros, que Juan Carlos Ferraro realizara en principio para ser expuesta en la esquina de Carlos Gardel y Anchorena, en el mismo lugar donde finalmente se emplazó la realizada por el escultor Mariano Pagés, inaugurada el 23 de marzo de 2000.

Entrevistado por Pablo Ciliberti para el número 48 de la Revista “El Abasto”, de febrero de 2003, Ferraro con resignada tristeza declaró que "La Academia Porteña del Lunfardo", por intermedio del entonces presidente y su secretario, observando la escultura de Gardel, afirmaron que era igual al cantor en la película "Melodía de Arrabal" y que ésa sería la obra para homenajearlo, pero nunca más tuvo noticia alguna, que sumado a su disconformidad con la obra de Pagés, motivó su renuncia a la mencionada academia.

En el número siguiente de la Revista "El Abasto", José Gobello procedió a aclarar el tema, declarando: "Se barajaron los nombres de diversos escultores. El primero fue el del señor Pujía, cuyas exigencias no era posible complacer. Inmediatamente recordamos la maqueta que el señor Ferraro nos había exhibido un tiempo antes en su estudio y cuyos méritos escultóricos –entre ellos el relacionado con el parecido a Gardel- reconocimos con entusiasmo. Algunas personas a las que solicitamos contribuciones monetarias nos persuadieron después de que, sin mengua de sus muchos méritos, el trabajo del señor Ferraro sugería cierto hieratismo muy propio de las estatuas de los próceres pero tal vez ajeno al gran cantor. En nuestra búsqueda nos dirigimos al estudio del señor Muzzopappa cuya maquete nos pareció muy apropiada y elogiamos sin retaceos, pero que el señor Muzzopappa había destinado aquella maquete a la pieza escultórica que poco tiempo antes enviara a Paris. Fue así cómo se encargó el trabajo a Mariano Pagés que decidió apartarse de la imagen de Carlos Gardel elaborada por la compañía Paramount y logró un Gardel visto con ojos argentinos y no con ojos norteamericanos".

Los mismos conceptos serían expuestos en la "Comunicación Académica Nº 1591", de septiembre de 2003, por Don José Gobello, presidente de "La Academia Porteña del Lunfardo".

No obstante Don José Gobello no retaceó elogios para Ferraro, al decir: "Un verdadero prócer del arte escultórico. En "La Academia Porteña del Lunfardo", donde nos fue dado el gusto y el honor de contarlo como miembro de número, lo tenemos siempre presente con admiración y afecto. La elección de la obra de Mariano Pagés, no disminuye ni compromete el afecto, el respeto y la admiración que profeso al señor Ferraro y al señor Muzzopappa".

Mientras tanto la escultura de Juan Carlos Ferraro permanece en el futuro taller-museo, siendo intención de su viuda que sea instalada en algún lugar público, preferentemente en el barrio de Caballito.


ALGO MÁS SOBRE FERRARO

En un homenaje al escultor Juan Carlos Ferraro, que se llevara a cabo el martes 16 de octubre de 2007 en el "Gran Café Tortoni", mientras se exponía la estatua de Gardel, fueron oradores el poeta Dr. Orlando Punzi, el historiador Dr. Juan José Cresto y el Dr. Luis Alposta, miembro de Número de "La Academia Nacional del Tango" y de "La Academia Porteña del Lunfardo", quien expresó: -Hoy nos hemos reunido para homenajear a Juan Carlos Ferraro, alguien que tenía la capacidad de infundirle movimiento expresivo al barro dándole destino de bronce. Alguien, para quien no hubo técnica escultórica que haya podido limitar su lucimiento.

Excelente retratista y modelador de figuras, Ferraro tenía la virtud de potenciar el volumen por dentro y hacer que manifestase íntimos sentimientos: una virtud que, sellando su propia emoción, le permitió modelar en un ejercicio de síntesis a un Troilo y a un Pugliese inigualables. La obra de nuestro amigo, desde la Torre Eiffel de su juventud, que coronaba la fachada del viejo cine Paris, en la calle Lavalle, hasta sus últimas creaciones, ha sido fruto de su talento y su laboriosidad. El talento, jerarquizando su modelado, y la laboriosidad tornándolo en uno de los más fecundos escultores contemporáneos. Alguien que ha estado y seguirá estando representado en casi todos los países de América y en muchos de Europa, con obras que nos hablan de la importancia que le concedía a la escultura pública como elemento integrador y oferente de belleza. Piezas magistrales, firmes en su arquitectura, ricas en sus perfiles, hondas en su expresividad.

Su galería de próceres argentinos y de prohombres de nuestra vida institucional incluye nombres ilustres. Cuando Ferraro acariciaba cada uno de esos proyectos sentía la necesidad imperiosa de corporizarlo, no sin antes documentarse prolijamente hasta llegar a captar y poder así transmitir la personalidad, el carácter y hasta el espíritu del modelo propuesto.

No quiero dejar de citar que Juan Carlos Ferraro ha expuesto en Salones Nacionales, Provinciales, Municipales y Societarios de todo el país; que ha sido merecedor de numerosos premios y menciones honoríficas; que ha sido condecorado por el Instituto Nacional Sanmartiniano con la "Palma Sanmartiniana" y que la Unión Latinoamericana le otorgó la Medalla al Mérito.

Tampoco quiero dejar de recordar la copia de un sector de los frisos del Partenón que Ferraro atesoraba en su estudio, junto a su granadero, a su Gardel y a sus innumerables bustos de ilustres personajes; ni aquella copla anónima que a él tanto le gustaba y que figuraba en la entrada de su taller:

Oficio noble y bizarro
es el del barro.
Entre todos el primero.
Dios fue el primer alfarero
y el hombre el primer cacharro.


ALGUNAS DE LAS OBRAS DE FERRARO

Bustos de: José de San Martín, Manuel Belgrano, Domingo Faustino Sarmiento, José Hernández, Juan Manuel de Rosas, Esteban Echeverría, Juan Lavalle, Cornelio Saavedra, Martín Miguel de Güemes, Guillermo Brown, Jorge Luis Borges, Simón Bolívar, San Francisco de Asís, Hipólito Yrigoyen, Marcelo Torcuato de Alvear, Francisco Ramírez, Nicolás Repetto, José Figueroa Alcorta, Dámaso Centeno, Rosalía de Castro, Toribio de Luzuriaga, Humberto Illia, Padre Márquez, Enrique Cadícamo, Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Luis Ángel Firpo, Ben Molar, El escudo de Buenos Aires, Monumento a la Madre y Monumento a la Gesta de Malvinas.



Más información sobre el escultor Juan Carlos Ferraro, uno de los mejores retratistas de Gardel, en las siguientes entradas de este mismo blog:

En la Asociación de Fomento General Alvear – Buenos Aires. http://gardelysusmonumentos.blogspot.com/2008/11/en-la-asociacin-de-fomento-general.html

En Bogota – Colombia.

En el subte - Buenos Aires.
http://gardelysusmonumentos.blogspot.com/2008/12/en-el-subte-buenos-aires.html