sábado, 4 de abril de 2009

EN LA PLAZA MEDELLÍN – MONTEVIDEO - URUGUAY


Después de Argentina, Uruguay es el país que más monumentos ha dedicado a Carlos Gardel.

El 11 de diciembre de 1952, al cumplirse los sesenta y dos años del nacimiento del más grande cantor de todos los tiempos, se inauguró un busto en su homenaje en el Barrio Parque Rodó de Montevideo.


Realizado en bronce por Juan Moncalvi, escultor uruguayo nacido en 1902, nos muestra a un Carlos Gardel casi irreconocible, sin su tradicional sonrisa y peinado sin gomina.

Fue emplazado originalmente en las Canteras del Parque Rodó hasta 1967, año en el cual fue trasladado a la Plaza Medellín, sita en la intersección de las calles Carlos Gardel con Zelmar Michelini y Curuguaty, en el Barrio Sur.


El “Anuario del Tango”, de Roberto Cassinelli y Raúl Outeda, nos suministra la fecha exacta del traslado del busto. Fue el día 22 de diciembre de 1967, con motivo de pasar a llamarse Carlos Gardel, a un tramo de la calle Isla de Flores.

Si bien en el libro mencionado, se cita su emplazamiento en la calle Cuareim, se debe a que era el nombre que tenía la calle Zelmar Michelini en ese entonces.


En un principio, el lugar donde fue instalado el busto se llamó Plazuela Carlos Gardel. El reemplazo de su nombre, por el actual de Plaza Medellín, fue aprobado el 3 de diciembre de 2001, por el Decreto No. 29.715, según se puede apreciar seguidamente.

Resolución Nº 4653/01
Nro de Expediente: 1020-004780-98
SECRETARIA GENERAL
Fecha de Aprobación: 03/12/2001
Tema: PROMULGACION DE DECRETOS
Resumen: Decreto No. 29.715; se designa con el nombre de PLAZA MEDELLIN; al espacio formado por la calle Carlos Gardel y la intersección de la Av. Gonzalo Ramírez con la calle Zelmar Michelini conjuntamente con el cierre de la calle Curuguaty, ubicado en el Barrio Sur, Zona No. 1.

Montevideo, 3 de Diciembre de 2001.

VISTO: el Decreto No. 29.715 sancionado por la Junta Departamental de Montevideo el 22 de noviembre de 2001 y recibido por este Ejecutivo el 26 del mismo mes y año, por el cual, de conformidad con la Resolución No. 4094/01, de 29/10/01, se designa con el nombre de PLAZA MEDELLIN, al espacio formado por la calle Carlos Gardel y la intersección de la Av. Gonzalo Ramírez con la calle Zelmar Michelini, conjuntamente con el cierre de la calle Curuguaty, ubicado en el Barrio Sur, Zona No. 1.

EL INTENDENTE MUNICIPAL DE MONTEVIDEO RESUELVE:
Promúlgase; publíquese; comuníquese a la Junta Departamental de Montevideo, a la Jefatura de Policía de Montevideo, al Ministerio de Salud Pública, a las Administraciones Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas, Nacional de Telecomunicaciones, Nacional de Correos y de las Obras Sanitarias del Estado, a la Dirección Nacional de Bomberos, a la Suprema Corte de Justicia, a todos los Departamentos, a la Unidad Central de Planificación Municipal, a las Divisiones Tránsito y Transporte y Espacios Públicos y Edificaciones, a los Servicios de Prensa y Comunicación y de Catastro y Avalúo, a la Unidad de Comisiones, al Centro de Información Jurídica, a la Biblioteca Jurídica, a la Junta Local de la Zona No. 1, y pase, por su orden, al Sector Despacho -para su desglose e incorporación al Registro correspondiente- y al Servicio de Información Territorial - Sector Nomenclatura y Numeración - a sus efectos.

ARQ. MARIANO ARANA, Intendente Municipal.
DRA. MARIA JULIA MUÑOZ, Secretaria General.

Cabe recordar que el tango “Isla de Flores”, fue grabado en una sola toma por Gardel en Buenos Aires, el 22 de julio de 1927, con sus guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri.

La música pertenece a Arturo César Senez, pianista nacido en Montevideo el 24 de diciembre de 1899, donde falleciera el 20 de agosto de 1968.


Entrevistado por Orlando del Greco para su libro “Carlos Gardel y los Autores de sus Canciones”, manifestó: “Conocí a Gardel en el año 1927 por intermedio de una de sus guitarras, Guillermo Barbieri, del cual era yo muy amigo y fue por él mediante que le ejecuté, en el teatro Solís, mi tango Isla de Flores al mismo Carlitos que estaba junto a Razzano. Fue una composición de su agrado, por cuanto enseguida me prometió grabarlo a su llegada a Buenos Aires y cumplió con la palabra”.

A su vez el autor de la letra Román Machado, nacido en Tacuarembó el 9 de agosto de 1904 y fallecido en Montevideo el 26 de septiembre de 1978, dijo: "Isla de Flores recorría los fonógrafos de América en la voz de Carlos Gardel a quien no conoció. Tengo la valentía de decir que no fui su amigo ni hablé nunca con él”.

El periodista César Bianchi escribió en el Diario “El País” de Montevideo, el 24 de junio de 2004, un interesante artículo titulado, “Gardel: la calle que nunca imaginó. En la calle que lleva su nombre casi nadie lo recuerda. Y los vecinos sufren los efectos de la violencia y la droga”, del cual reproduzco los siguientes párrafos:

Frente a la plaza Medellín pasa la calle Carlos Gardel, que se extiende por cinco cuadras, aunque todo el mundo la conoce como Isla de Flores.
Todos los 24 de junio aficionados al tango y "gardeleanos" de todas las horas concurren a la plaza Medellín a dejarle ofrendas al "Mago" debajo del busto que lo recuerda.

Todos los demás días del año la plaza vive otra realidad. No hay tangueros ni la visitan aficionados de los que saben vida y obra de Gardel. Hay jóvenes desocupados consumiendo droga, específicamente la tan manida pasta base. Hay robos a los mayores que no son de la zona y osan pasar por allí. Hay inseguridad y miedo. Según una vecina, también hay chicas que practican sexo oral por cinco pesos. Según dijeron varios vecinos "la Policía no patrulla por la zona, y cuando lo hace, miran para otro lado".

Dos jovencitos menores de edad se aprestaban a encender un cigarrillo de marihuana cuando este diario quiso hablar con ellos. "¿Gardel? Noooo, ¿Qué Gardel? ¿Al final nació en Uruguay o Argentina?", pregunta uno de ellos. El mismo muchacho confirma lo sospechado: nunca escucharon un tango de Gardel. "Estamos pa’ otra. No queremos hablar", explica su compañero. Con gesto hosco, se retiraron sin aclarar para cuál están. Seguro que es lejos de Gardel y el tango.

Vivián M. (34) atiende un negocio cercano a la plaza. A media tarde ya atendía desde el otro lado de una reja. Recuerda que efectivamente hoy se cumple un nuevo aniversario de la muerte del "Zorzal Criollo" y cuenta que todos los años se juntan aficionados "veteranos" y una niña con túnica escolar que recita.

"Nadie sabe que esta plaza se llama Medellín, creen que se llama Gardel, inclusive los del centro comunal de la zona. Cuando la Intendencia puso el cartel con el nombre, se lo robaron el mismo día. Dejan las ofrendas bajo el busto de Gardel y antes de que lleguen a media cuadra, ya no están", dijo Vivián.

No sabe por qué se llama Gardel la plaza, cree que nunca llegó a vivir por el barrio Sur. Prefiere no seguir hablando por temor a represalias.

Otra vecina dice lo que Vivián no se anima a confesar. Está lleno de consumidores y vendedores de pasta base. La zona es una gran boca de venta, razón por la cual los policías que vigilan no detienen a nadie. Según la vecina, la chica que hace sexo oral a cambio de cinco pesos, tiene marido presos e hijos que cuidan su abuela.

A cambio de su anonimato, revela que los ladrones ya no respetan "códigos" de antes. Se atacan entre ellos, o han llegado a robar el merendero de la zona donde a sus propios hijos "se les mata el hambre". "La pasta base los tiene consumidos".

Yolanda vive por la calle Curuguaty. Dice que, alguna vez, escuchó al "Mago" cuando era chica. Al igual que la mayoría de los vecinos, prefiere la cumbia y el candombe. Admite que "la gurisada" no sabe quién fue Gardel, y que están "para otra". "No tienen nada que hacer, no estudian ni trabajan. Entonces están todo el día para la pasta base y el cemento. Acá todos fuman. Ya no roban para comer, roban para comprar droga", dijo.

Esta es la realidad de Carlos Gardel hoy. En frente de la plaza, como sobreviviente de un naufragio, se ve el último resquicio de espíritu tanguero. Está la Asociación Cultural Tangó. Fue fundada por Martha Gularte en 1997, y desde allí se ha enseñado tango, candombe, cultura afro, educación corporal y teatro callejero. Ahora también la asociación ha apostado a dictar clases de inglés, matemáticas y otras materias con tal de tener ocupados a los jóvenes del barrio.

En medio de la plaza está el busto de Gardel sonriendo y sin "gacho". Está grafiteado con dedicatorias de amor e inscripciones indescifrables. Al caer la noche, dicen, no es recomendable caminar por la Plaza Medellín. Hoy muchos "gardeleanos" se darán cita en la plaza. Los vecinos pronostican que las ofrendas durarán pocos minutos bajo el monumento.

Que Gardel cada día canta mejor, no hay dudas. Saber qué cantaría en medio del panorama de "su" calle, ya es más difícil.

A estos conceptos periodísticos, quisiera agregar que entiendo que los monumentos se realizan para recordar la memoria del homenajeado. Lamentablemente parece ser que todavía hay ciertas personas que prefieren utilizarlos para otros fines, como ser el caso de pintarle los labios, queriendo poner en duda y sin ningún fundamento su virilidad.

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