sábado, 11 de diciembre de 2010

EN LA CASA DE LA RUE DU CANON D’ARCOLE Nº 4 – TOULOUSE - FRANCIA

El sábado 22 de marzo de 1997 fue colocada una placa en el edificio situado en el número 4 de la calle Du Canon d’Arcole, en la ciudad de Toulouse, Francia, recordando el nacimiento de Charles Romuald Gardes, el 11 de diciembre de 1890.

En realidad, quien luego se convertiría en Carlos Gardel, había nacido en el Hospital de Saint Joseph de la Grave, yendo a vivir a la calle Du Canon d’Arcole llevado por su madre Marie Berthe Gardes, cuando ella fuera dada de alta.


Con muy buen criterio, el texto de la placa propuesto por José Félix, está escrito en idioma francés, lo cual la hace entendible, para los tolosanos, como para todo aquel francés que desee leerla, e incluso para los que hablamos español se comprende que la leyenda hace referencia a que el 11 de diciembre de 1890, nació en este edificio Charles Romuald Gardes, que fuera famoso en todo el mundo bajo el nombre de Carlos Gardel.

La placa fue descubierta por Dominique Baudis, alcalde de París, en horas del mediodía bajo un sol radiante, en presencia de numerosas personalidades, como Roberto Laperche en representación de la embajada argentina en París, Antonio García Abad cónsul de España en Toulouse, el periodista Michel Anfrol, Fanny Lasserre, el sobrino nieto por alianza Henry Brune, y José Félix cofundador y presidente honorario de la “Asociación Carlos Gardel de Toulouse”.


Berthe Gardes, junto a su hermano Jean y su cuñada Charlotte, vivió en la calle Du Canon d’Arcole Nº 4 durante poco más de dos años, cuando se trasladara con su hijo Charles al puerto de Burdeos desde donde partiera rumbo a Buenos Aires, para trabajar como planchadora y poder así criar y educar a quien luego conoceríamos como Carlos Gardel.


Varios años antes de la colocación de la placa, en su libro “Los herederos del Exilio” escrito en 1990, y en una extensa nota publicada en la Revista “La Maga” del 1º de agosto de 1995, Martha Báez(1), expresaba lo siguiente:

Ir a conocer la casa de Gardel, no me detuvo allí. Al encontrarme frente a ella, una gran emoción tomó cuerpo en un objetivo que me propuse conseguir: el establecimiento de una placa que recordara, en ese lugar, su nacimiento. Esto no fue posible, pues el dueño se negaba.

En el discurrir de esta osada empresa que me ocupaba, llegó a mi conocimiento que -por cuestiones de posibles proyectos urbanísticos- la casa natal de Gardel, corría peligro. Pero sumado a este peligro se presentaba otro (tal vez más grave): el de una propuesta que andaba dando vueltas por las cabezas de algunos argentinos confundidos -residentes en Francia- que pretendían hacer, de la casa de Gardel, una boite de tangos.

Esto debía evitarse, para así darle a ese lugar el honor que le correspondía. En el mes de enero de 1984 firmé, con Dominique Baudis, el siguiente proyecto: que la casa natal de Carlos Gardel se transformara en museo. Este proyecto generoso, como bien lo calificara Edmundo Guibourg -quien me apoyó dignamente- tenía por objetivo la recuperación de un espacio simbólico (en el espacio real), donde pudieran guardarse todas aquellas pertenencias de Carlos, desparramadas y varias veces negociadas en manos de particulares.

El viento de la historia favorecía más este hecho en Francia que en la Argentina. Sin embargo, quedó en suspenso; cambiaron vertiginosamente las corrientes de aire con las intervenciones tendenciosas de algunos equivocados personajes que desviaron el intento, pero no pudieron anular el documento.

A partir de mis gestiones y de las convicciones que transmitía en mí hacer, Dominique Baudis comenzó a interesarse por el caso. Fue comprendiendo la importancia que este toulousano de origen había ganado en tierras lejanas y él mismo, como hijo de Toulouse, se comprometió en la tarea de reintegrar a su hermano de origen a su tierra natal.

Así es como surgió la preparación del gran homenaje que Baudis organizó, para festejar la rentrée de Carlos Gardel en Toulouse. Por varios meses, en el año 1984, la Ciudad Rosa se encontró abocada al compromiso de recibir el espíritu de Gardel junto con sus Conferencias, exposiciones, festivales de música, proyección" de películas, ediciones literarias. La vida cultural de esos meses giró en tomo del maestro. Todos estaban ansiosos de aprender, de saber, de conocer quien era este hijo desterrado que ahora retornaba a casa.



(1) Los gardelianos le debemos a Martha Báez, entre otras cosas, que el 24 de junio de 1983, al cumplirse cuarenta y ocho años de la desaparición física de Carlos Gardel, fuera inaugurado un monumento a su memoria en los Jardines Compans Caffarelli, en Toulouse, Francia. Ver: http://gardelysusmonumentos.blogspot.com/2009/06/en-los-jardines-compans-caffarelli.html

También fue Martha Báez quien logró que el 5 de noviembre de 1984, se colocara una placa recordatoria en el último domicilio de Carlos Gardel en París, en un departamento sito en la rue de L’Arcade Nº 14, en el barrio de la Magdalena. Ver: http://gardelysusmonumentos.blogspot.com/2010/04/placa-carlos-gardel-paris-francia.html

Sobre la vida y obra de Martha Báez, se recomienda el blog realizado por su hija Katherine Perlmutter: http://tangoygardel.blogspot.com/

No hay comentarios: