jueves, 15 de mayo de 2014

En Paseo Las Alamedas - Durango - México



Fundada el 8 de julio de 1563 por Francisco de Ibarra, Durango, oficialmente llamada Victoria de Durango en honor al primer presidente de México, es la ciudad capital del estado de Durango.

El “Paseo Las Alamedas”, se extiende a lo largo de unas siete cuadras, paralelamente a la calle “Dolores del Río”, (la inolvidable actriz mexicana), entre el “Paseo Las Moreras” y la “Plazuela Baca Ortiz”, en el “Centro Histórico” de Durango.


Sus orígenes se remontan a fines del siglo XVIII, cuando según algunos historiadores, el entonces gobernador de Durango, teniente coronel Juan de Velázquez, siguiendo la tradición española, ordenó en 1790 la plantación de álamos y sauces en la zona.


Fue hacia 1825 cuando el gobernador Santiago Baca Ortiz decide plantar más árboles, creando el “Paseo Las Alamedas”, la plazuela que hoy lleva su nombre y una plaza de toros.


Desde principios del siglo XX, se fueron colocando banquetas para el descanso de los paseantes, jardines y senderos peatonales, hasta que en 1996 comenzó la remodelación total del paseo, cerrándose al tránsito las calles interiores, mejorándose los caminos peatonales, agregándose diversas fuentes de agua e iluminándolo totalmente, constituyendo uno de los paseos más bellos de la ciudad.



Otra de las características del “Paseo Las Alamedas”, la constituye el emplazamiento de estatuas de hierro o bronce en memoria de los personajes históricos del país y hombres y mujeres ilustres de Durango.


El monumento más antiguo data de 1906, correspondiendo al varias veces presidente mexicano Benito Juárez, al cumplirse cien años de su nacimiento. Un busto de 1944 recuerda al ex presidente Venustiano Carranza, un monumento ecuestre muestra al general Ignacio Zaragoza, la escritora y la bailarina Nelly Campobello tiene su busto.


El 13 de febrero de 2014 se inauguró una escultura de Carlos Gardel, sentado en uno de los bancos del paseo.
Realizada en bronce por Oscar Ruiz, la obra escultórica denominada “Monumento al Tango y Gardel”, consiste en una pareja de bailarines, que son contemplados por el inmortal cantor.



En realidad son los bailarines, representando al tango, quienes ocupan el motivo principal de la obra, mientras que la participación de Carlos Gardel es la de un espectador, cuando hubiera sido más correcto que él fuera el protagonista.


No son muchas las fotos donde se puede ver en detalle la escultura de “El Morocho”, pues la mayoría de ellas intenta reflejar el momento de la inauguración del monumento y las personalidades participantes.


Llama la atención que en el bolsillo de la solapa, Gardel no aparezca con un pañuelo, sino que en su lugar pareciera verse un cigarro, como así también que su mano izquierda sostenga o se apoye en un paraguas, pudiendo causar la impresión de tratarse de una persona avejentada.



Pero lo importante es contar con una escultura de Carlos Gardel en un paseo tradicionalmente reservado para personajes históricos y populares mexicanos, en un país donde nunca estuvo, aunque pensaba presentarse en su truncada última gira.





Con la inauguración del monumento, también fue creado el “Paseo de las Artes Internacionales”, concretando rápidamente un proyecto iniciado en noviembre de 2013.



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