sábado, 19 de febrero de 2011

EN “CASAPUEBLO” – TIGRE – GRAN BUENOS AIRES

El afamado pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró en uno de sus habituales paseos por la zona ribereña del Tigre en 1984, descubrió con su mujer Annete, un predio con una antigua casa de madera abandonada, que les hizo recordar el Tigre de antaño, cuando era el lugar preferido de la aristocracia bonaerense.

Impresionados por las magnolias, almendros, hortensias y malvones existentes, sumado a las enormes y antiquísimas araucarias, palmeras y casuarinas, adquirieron la propiedad restaurando la antigua casa de estilo caribeño y construyeron la vivienda moderna para la familia.


Páez Vilaró decidió llamar “Bengala” a la nueva casa, inspirado en los tigres de la India, con la idea de que fuera su taller de pintor y un centro cultural para la zona al mismo tiempo.

En “Bengala”, sita en la calle Estrada 840, realizó durante algunos años exposiciones de sus pinturas, se presentaron libros, se realizaron proyecciones y conciertos y hasta llegó a funcionar una escuelita de arte, pero sin alcanzar la repercusión que esperaba su creador.

A medida que el tiempo transcurría, Páez Vilaró fue construyendo con sus propias manos la nueva vivienda, en similitud con su renombrada “Casapueblo” en Uruguay, decidiendo entonces darle el mismo nombre, en reemplazo del primitivo “Bengala”.


Finalmente en 2009, Carlos Páez Vilaró y su mujer Annete, volvieran a radicarse en “Casapueblo” en Uruguay, donde ya estaban viviendo sus tres hijos argentinos.

En varios blogs en Internet y en el sitio del diario “La Nación, se publicaron varios reportajes a Páez Vilaró, de los cuales extraigo lo siguiente:
- ¿Fue feliz en este lugar?
- Es un sitio realmente mágico donde pasamos años de gran felicidad, rodeados por el afecto de un vecindario ejemplar y solidario. La serenidad de este predio hace que sea una isla absolutamente independiente, liberada de ruidos pero musicalizada por los cantos permanentes de los pájaros.
- ¿Cómo se animó a construir todo esto sin ser arquitecto?
- Lo hice del mismo modo que hice Casapueblo en Uruguay, con la técnica del hornero que va horadando y modelando de acuerdo a lo que precisa. Fui el creador de la obra, aunque esta vez con el respaldo técnico de mi gran amigo el arquitecto Gustavo Porta, que me asistió cariñosamente toda vez que tuve que enfrentar el laberíntico problemas de los cálculos y de que existiera una base firme y una estructura fuerte para armar las paredes .
- Usted ya no vive en esta casa. ¿Qué planes tiene para ella?
- La casa está hoy liberada a las ideas. Estamos radicados definitivamente en las costas Este del Uruguay, y la casa quedó al cuidado de los caseros, pero a la espera de que alguien sensible la tome para desarrollar con ella un nuevo proyecto, tanto turístico, cultural o bien para vivir en familia, ya que existen pocos lugares que ofrezcan la calidad de vida de Bengala.
- ¿No le duele deshacerse de una creación como esta?
- Es doloroso tener que ofrecerla en venta, ya que en ella edifiqué también mi nueva familia y nacieron y crecieron mis tres hijos argentinos. Pero ya estamos instalados en Uruguay.
- ¿Puede definir a su casa del Tigre con dos palabras?
La modelé con mis propias manos. Así que, lo mismo que con mi Casapueblo de Uruguay, en dos palabras puedo decir que es una escultura habitable.


La última exposición de sus obras denominada “Fragmentos” se realizó en el “Museo de Arte Tigre” (“MATi”), ubicado en Paseo Victorica 972, desde el 11 de julio hasta el 31 de agosto de 2008.

La muestra abarcó 114 obras de Páez Vilaró, desde su primer pintura de 1950, pasando por las distintas décadas, incluyendo una imagen que evoca a Carlos Gardel, realizada en los años noventa.


Finalizada la exposición, las obras regresaron a “Casapueblo”, donde se volvieron a exhibir en visitas guiadas.

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