viernes, 3 de mayo de 2013

Gardel en el Colectivo Nº 20 de la Línea 109 (Primera parte) – Buenos Aires


La empresa “Transportes 9 de Julio”, prestataria de la línea 109, inició sus servicios de transporte de pasajeros en agosto de 1944, uniendo por entonces la “Estación Devoto” del “Ferrocarril San Martín” con la intersección de la calle Malabia y la avenida Corrientes en el barrio de Villa Crespo, y actualmente la “Estación Liniers” del “Ferrocarril Sarmiento” con el “Correo Central”.

El interno 20, carrozado por “F.A.C.A”, sobre chasis “Chevrolet” del año 1946, conocido como “Sapo” o “Sapito”, símbolo de aquellos tiempos, es utilizado actualmente como colectivo de exposición.

Veamos seguidamente las tres fotografías del colectivo cuando estaba en servicio, publicadas por la empresa, bajo el ítem “Nuestros chiches”, en su página Web.




Una vez retirado del servicio, el bondi fue restaurado en los talleres de la empresa, tal cual reza el cartel orientativo utilizado en las exposiciones.


Veámoslo de frente.


Y, al igual que de trompa, como quedaron los laterales fileteados.


En un primer plano del lateral derecho, debajo del número 20 del interno, aparece Chaplin.


A su vez en el lado opuesto, se observa en simetría una pareja de bailarines de tango.


El interior del colectivo, también fileteado, nos recuerda toda la nostalgia de los que viajamos en esa época. El volante generalmente nacarado, el gran espejo retrovisor que el colectivero bajaba para guardar alguna ropa, vianda o bebida, y donde se colocaban las imágenes de la Virgen, de Gardel, el escudo del club de fútbol, los escarpines rosa y/o celeste por los hijos del conductor y alguna de las leyendas como “Papá, no corrás”, el varillaje que engalanaba el espejo, las puertas y separaba a los pasajeros del conductor, la boletera, el monedero, el lugar para colocar los billetes, la palanca de cambios en ocasiones revestida y coronada por un dado, la manija que el chofer usaba para abrir y cerrar la puerta.


Dándole más luz a la imagen se alcanzan a ver mejor los dos Gardel.



Lejos estábamos de imaginar que muchas cosas desaparecían. En los bondis actuales el espejo retrovisor que iba de lado a lado, se reemplazó por uno bien pequeño, más práctico para ver el descenso de los pasajeros. La boletera con sus coloridos boletos, con el número de sección y los cinco números que siempre mirábamos para ver si nos tocaba el capicúa ya no existe, al ser reemplazada por la máquina expendedora de boletos y/o la tarjeta “Sube”, que al mismo tiempo eliminó la monedera, donde el chofer ponía las monedas y gatillaba para dar el vuelto, y la cajita rectangular donde colocaba los billetes ordenando de arriba hacia abajo de menor a mayor valor, y cubría con un pesado pisapapeles. Tampoco está más la manija para abrir o cerrar la puerta delantera, que prácticamente no se usaba en estos colectivos sin puerta trasera que complicaba el descenso de los pasajeros, pues por cada uno que bajaba obligaba a bajar a los que viajábamos colgados. En la puerta del lado izquierdo estaba prohibido viajar, solía haber una cadena para no descender al estribo, aunque en realidad quien no recuerda ver ahí a un compañero, amiga o amigo del colectivero, o a un policía uniformado que iba o venía de prestar servicio.


Ahora que hemos visto la trompa, los laterales y el interior del interno 20 de la línea 109, sólo nos resta ver la culata, que hemos dejado intencionalmente para el final, pues allí nos encontramos con la imagen de Carlos Gardel.


Joven, lozano, empilchado y con moño, Gardel ocupa el lugar central de la parte trasera del colectivo, resaltado en un círculo elíptico y complementado por la belleza del arte del fileteado.
En la simetría característica del fileteado, vemos un par de caballos, flores, laureles, la cinta con los colores patrios, y varios adornos tradicionales.


Nótese como también se destaca el número 20 del interno, y la sinuosa línea que recorre las luces, pasando sutilmente por la patente del vehículo.

En la parte superior vemos en la luneta central la imagen de la Virgen, y a sus costados las clásicas leyendas de los bondis, fruto del ingenio popular, expresando: “Si precisás una mano… (por los versos del tango “Mano a mano”), con el colorarlo a la derecha: “Pedime, que tengo dos!”.
 


Debajo de Gardel, en la parte inferior, la nostalgia del 40, el sentimiento que surge desde el alma, y a la izquierda, como corresponde, el nombre del artista, Antonio Lettieri.


Lamentablemente poco pude encontrar del artista en Internet, pero al menos para darnos una idea de lo que quiere transmitir, según la nota del diario “Clarín”, del 7 de diciembre de 2009, la cual dice: En una fábrica de carrocerías de Mataderos, Antonio "Cacho" Lettieri es optimista. Es el letrista y fileteador de la 109, distinguida seguido como la línea que mejor preserva esta tradición. Sin soberbia, explica las razones que encaramaron a Transportes 9 de Julio a ese sitial: "Los trazos no llegan a la saturación. No hay que exagerar para que no se transforme en un carnaval. Y el fileteado es complementado por detalles del cortinado, el tapizado, el tablero y el espejo tallado".

Efectivamente, desde la absurda ley que prohibió el fileteado en los medios de transporte, se dejó gran parte de nuestra identidad nacional, y recién en los últimos años, empiezan a notarse pequeños fileteados, bastante sobrios, que siempre embellecen la estética de los hoy grandes buses.


En el ejemplo, el interno 20 y otras unidades de la línea 109, con un delicado fileteado con los colores patrios en su parte delantera.


Diariamente el interno 20 circula transportando pasajeros por las calles y avenidas de Buenos Aires, mientras que la antigua unidad se luce como joyita infaltable en las distintas muestras y exposiciones, tal como expresa el diario “La Nación” del 15 de enero de 2005, firmado por María Paz Aizpurúa:

“Los viejos colectivos porteños vuelven a Puerto Madero” – “Se los exhibirá hasta el 27 del mes próximo”

Ideal para nostálgicos de aquella Buenos Aires en la que los colectivos no tenían máquinas expendedoras de boletos ni mucho menos, y los coches estaban ornamentados con faroles y espejos, hoy verdaderas reliquias.
Ayer se inauguró, en el corazón de Puerto Madero, una muestra en la que el público podrá reencontrarse con los viejos colectivos que transitaron las calles de la ciudad durante las primeras décadas del siglo XX.
También se podrá viajar en uno de los colectivos antiguos -uno de ellos de la línea 109, del año 1928- desde el Correo Central hasta el Centro de Museos de Buenos Aires, en Avenida de los Italianos 851, donde se realiza la muestra "Colectivos. Rescate de una tradición porteña".
La exposición está organizada por la Secretaría de Cultura del gobierno porteño, por medio de la Dirección General de Museos y de la Junta Promotora del Museo del Colectivo.


“Rescatar la tradición”
La exposición recorre la historia del colectivo y de otros medios de transporte similares, como ómnibus y ómnibus de larga distancia en la Argentina.
Se podrán observar fotografías, ruedas, carrocerías, chasis, objetos de la ornamentación de los coches, espejos y faroles, entre otros elementos pertenecientes al Museo del Colectivo.
"El objetivo es rescatar la tradición del colectivo", dijo a La Nación Eduardo López, quien forma parte del equipo de la Dirección General de Museos que se encargó del montaje de la muestra.
López señaló que otro objetivo es "difundir el patrimonio histórico y cultural ya que, además de los colectivos y de los objetos relacionados a su uso, como paradas, boletos, monederos y accesorios, está la foto de Carlos Gardel, que en los años 60 fue reemplazada por la imagen de la lengua que identifica a los Rolling Stones".
"Pero no sólo son importantes los coches y objetos materiales, sino también lo intangible. Todas aquellas vivencias y lo que uno rememora al ver uno de estos colectivos", agregó.


“Actividades”
Cada fin de semana se realizarán actividades complementarias como exhibiciones de maquetas de colectivos y ómnibus, y charlas de fileteado de colectivos a cargo de Alberto Pereira.
También se entregarán distinciones a líneas de colectivos como la 109, por ser la que mejor conserva las tradiciones colectiveras.
Además, se exhibe "Colectivos", la serie de más de cien fotografías que Raúl La Cava inició en 1998 y continúa hasta la actualidad, expuesta ya parcialmente en la Argentina y en el exterior.
El público puede visitar la muestra hasta el 27 de febrero, de martes a viernes, de 14 a 18.
La entrada es libre y gratuita. Los sábados y domingos, de 12 a 18, la entrada general cuesta tres pesos para los turistas extranjeros y un peso para el público local.


Fuente y fotografías:
http://www.bus-america.com

Continúa en la segunda parte, http://gardelysusmonumentos.blogspot.com.ar/2016/12/gardel-en-el-colectivo-n-20-de-la-linea.html

sábado, 27 de abril de 2013

En el Crystal Palace – Junín – Provincia de Buenos Aires


Las últimas dos presentaciones de Carlos Gardel en la ciudad de Junín fueron en 1930 y 1933, ambas en el Crystal Palace sito en la calle Roque Sáenz Peña 70-74.
 
El “As de la canción popular argentina”, actuó los días 18 y 19 de enero de 1930, secundado por las guitarras de Guillermo Barbieri y José María Aguilar.


Su despedida de Junín fue el jueves 3 de agosto de 1933, en esta ocasión con sus cuatro guitarristas, Horacio Pettorossi, Guillermo Barbieri, Ángel Domingo Riverol y Domingo Julio Vivas, tal como menciona Miguel Angel Morena en su libro “Historia Artística de Carlos Gardel”.


Recordando su última presentación, fue colocada una placa el 11 de diciembre de 1985, en recuerdo de un nuevo aniversario del nacimiento de Carlos Gardel.


Encima de la placa, hay otra de menor tamaño, colocada posteriormente, donde consta la declaración de “Patrimonio Cultural” y sitio de “Interés Municipal” del Crystal Palace.


Fue en 1925 cuando los hermanos arquitectos Andrés y Jorge Kálnay, iniciaron la construcción del Teatro Crystal Palace en la calle Roque Sáenz Peña 70-74, siendo inaugurado el 5 de junio del año siguiente.


Les fue encargado por el empresario cerealero suizo Alfredo T. C. Rutschi, y explotado comercialmente por los empresarios Donato Delle Donne y Carlos San Romé, para proyección de películas, obras de teatro y espectáculos musicales, con una capacidad para 1100 personas.



Andrés Kálnay, (András Kálnay), había nacido el 4 de abril de 1893, en Jasenovac, Croacia, falleciendo en Buenos Aires el 28 de diciembre de 1982.

Finalizada la primera guerra mundial, arribó con su hermano Jorge a nuestro país en 1920, abriendo al año siguiente su estudio “Andrés Kálnay - Jorge Kálnay, Arquitectos”, trabajando en sociedad hasta 1926, período donde muchas residencias y las esquinas de Charcas y Serrano, Cuba y Guayra, y Charcas y Gallo revelan la creatividad y profesionalismo de los hermanos.

Luego de la separación, Jorge Kálnay, (Gyorgy Kálnay, Budapest 1894 - Buenos Aires 1957), realizó el edificio del diario Crítica, el Gran Cine Florida, el Mercado Larrea, el Cine Teatro Broadway, el Estadio Luna Park y residencias como el Edificio Barrancas, Edificio Arroyo, Mansión Garay, mercados, cines y hoteles.(1)

Tras varias décadas de funcionamiento, las preferencias de la gente por otro tipo de espectáculos, mermó la afluencia de público a los tradicionales cines de Junín, como el San Carlos, Crystal e Italiano, que tuvieron que cerrar sus puertas en 1991 y 1992.


El Crystal fue puesto a la venta en diciembre de 1991, instalándose en su edificio la empresa Musimundo, y luego Le Utthe, negocio de venta de ropa.



(1) La fuente principal de los antecedentes del Crystal Palace, de sus creadores los hermanos Andrés y Jorge Kálnay, y las fotografías, fueron tomados del blog http://andresyjorgekalnay.blogspot.com.ar

Nota: También en la ciudad de Junín existe un busto de Carlos Gardel, tema desarrollado en este blog en la entrada, http://gardelysusmonumentos.blogspot.com.ar/2008/10/en-junin-provincia-de-buenos-aires.html.

lunes, 15 de abril de 2013

En Café Gardel – Santiago de Cali – Colombia


Fundada el 25 de julio de 1536 por Sebastián de Belalcázar, la ciudad de Cali es la capital del departamento de Valle del Cauca, siendo la tercera ciudad más poblada de Colombia, y la segunda por extensión.

Debe su nombre al apóstol Santiago, patrono principal de Europa, mientras que Cali puede provenir del idioma paez, donde “caly” significa tejido sin agujas, o al nombre que se daba a la región y a un río al sur de la ciudad, (“lili”), o al idioma Náhuatl pues la palabra “calli” significa casa, o una palabra de origen quechua introducida por los indios Yanaconas, basada en la existencia de una población indígena de nombre "Cali Cali" en las proximidades de Quito, Ecuador.

Yendo al “Café Gardel”, está situado en la Avenida 6N #13N-83, en la zona de Granada, inaugurado en 2004 por Alfonso López Correa, gran coleccionista de música e iconografía gardeliana, y creador también en 2001 de la “Asociación Amigos del Tango” en Cali”.

Además de café, el local funciona como restaurante, donde se escuchan constantemente grabaciones de Carlos Gardel y tangos por otros intérpretes de la mencionada colección personal de Alfonso López Correa.


En el exterior del café la presencia de Carlos Gardel se observa en los toldos publicitarios, en una conocida imagen suya, junto a su apellido escrito en caracteres de mayor tamaño.



En el interior, vemos algunas de las imágenes de Carlos Gardel existentes.









martes, 9 de abril de 2013

En el Gran Café Gardel de Buenos Aires


Fundado en 1882, el “Mercado San Cristóbal” es un gran mercado bajo techo inaugurado en 1887 con una estructura de hierro y vidrio, que se encuentra ubicado en el cruce de las avenidas Independencia y Entre Ríos.



En 1945 fue terminado el actual “Mercado San Cristóbal”, una gran estructura formada por tres arcos de hormigón armado sobre el frente de la Avenida Entre Ríos, que tiene planta baja y locales en una galería sobre el primer piso, aunque se encuentra deteriorado y en franca decadencia frente al avance de las cadenas de supermercados, especialmente desde la década de 1990.


Allí se encuentra, en el local exterior de la ochava, el “Gran Café Gardel de Buenos Aires”, un establecimiento que ocupa la misma esquina desde hace cien años, y que desde la década de 1930 fue conocido como el “Gardel Bar”.


Si bien la fecha de inauguración del café, como así también sus cambios de nombre, no son precisas, son los únicos datos que pude conseguir, tal cual constan en http://es.wikipedia.org, aunque estimo que el nombre de “Gardel Bar” debería ser posterior a 1935, pues dudo que en vida del “Morocho” existiera un bar que llevara su nombre.

Según el sitio http://www.aquimontserrat.com.ar/, el “Gran Café Gardel de Buenos Aires”, formaría parte del “Mercado San Cristóbal”, al leerse lo siguiente: Su actual consorcio de propietarios se caracteriza por un vital dinamismo. Entre sus integrantes distinguimos al Gran Café Gardel que, más allá de memorar a nuestro mito porteño, crea - en toda la extensión de esta esquina porteña - un ámbito para el diálogo y el buen apetito.


Vemos a continuación el cartel color borravino, ubicado al frente del “Gran Café Gardel de Buenos Aires”, con la imagen destacada del “Mudo”, apoyada en una guarda simulando un fileteado, con los colores patrios a los costados.


Debajo del cartel, sobre el fondo amarillo, en ángulo de aproximadamente 45 grados, se repite la misma imagen de Gardel, aunque dibujada, imagen que también aparece en los laterales de las avenidas Independencia y Entre Ríos.




En la siguiente fotografía puede verse al costado del cartel principal y del lateral sobre la Avenida Entre Ríos, otra imagen de Carlos Gardel.



La muy buena iluminación del local, permite en horas de la noche realzar aún más la figura y el apellido del “Zorzal”, sobre el fondo principal que se torna de color rojo, mientras que debajo prácticamente desaparece el color amarillo.



En interior del comercio está ambientado con fotografías, cuadros y pósters con la imagen de Gardel.



Que también aparece en el logo del local, en el menú, tazas y pocillos, servilletas y hasta en los sobrecitos de azúcar.



Nos queda por ver una escultura de Carlos Gardel, la cual señalamos en color rojo en las fotografías anteriormente expuestas.


Está ubicada al fondo del negocio, en el pasillo que conduce a los sanitarios, estando realizada en cartapesta, técnica o arte que utiliza trozos de papel, preferentemente de diarios, superpuestos en varias capas y unidos con un adhesivo como la cola vinílica, hasta darle la forma y/o imagen deseada.


Una vez seco, se alisa la superficie con una lija, y se pinta, pudiéndose barnizar para darle más brillo y especialmente para que dure más tiempo, como en caso de la escultura de Gardel, que al presente lleva aproximadamente siete años de exposición.


Nota: Además de las páginas Web ya citadas, se ha consultado el sitio,