miércoles, 29 de mayo de 2013

En Carlos Calvo y Defensa – Buenos Aires



En la calle Carlos Calvo casi esquina con la calle Defensa, en el barrio de San Telmo, Carlos Gardel está presente en un mural junto a su amigo el jockey Irineo Leguisamo.

Realizado con esténcil, está basado en una fotografía firmada por ambos, fechada en Niza, Francia, el 25 de febrero de 1931, oportunidad en que el “Pulpo” visitara al querido cantor.


A Carlos Gardel se le ha agregado auriculares, para escuchar el walkman que sostiene en su mano izquierda, que obviamente no existía en los tiempos de Carlitos.

En la siguiente imagen he tratado de reproducir como lucía el mural en un principio, antes de las pintadas posteriores.


El autor de la obra en vez de pintar el apellido Leguisamo con “s”, lo hizo con “z”, pudiendo deberse tanto a un error ortográfico, como a que haya querido escribir Leguizamón como superlativo, o que otra persona haya agregado la “n”.

La fotografía también puede verse en color, aunque entiendo que el coloreado es posterior, siendo la original en blanco y negro.


domingo, 19 de mayo de 2013

No me lloren, crezcan – Buenos Aires


Alguien, sabiendo que estaba llegando al fin de sus días, pronunció la frase: “No me lloren, crezcan”, dando a entender que en vez de lamentarse por su muerte, tomen sus ideas, pensamientos, u obras, como ejemplo y continúen adelante aunque él ya no esté físicamente.

Quién dijo esta frase, y qué tiene que ver con Carlos Gardel es lo que trataré de desarrollar en esta entrada.

Lo primero que hice fue buscar en los motores de búsqueda de Internet, notando que la mayor parte de los resultados obtenidos dan como autor de la frase a Miguel Angel Peralta, más conocido como el rockero Miguel Abuelo, nacido el 21 de marzo de 1946, uno de los pioneros y líderes del rock nacional desde la década del 70 cuando creara “Los abuelos de la nada”, tomando una frase de Leopoldo Marechal sobre los “padres de los piojos, los abuelos de la nada”.

En el 86 estaban presentando Cosas mías, el último disco editado con Los Abuelos, y la fiebre lo seguía de cerca. Era su inefable aliada. Cada show donde volcaba todas sus energías lo iba consumiendo de a poco, sin saber por qué, ya que el sida era una amenaza desconocida. Sin embargo siempre miraba hacia adelante. “No me lloren, crezcan”, les repetía a sus conocidos, y era su manera elegante y poética para darse aliento y, de alguna forma, despedirse lentamente de sus amigos.
Miguel Abuelo: detrás de las canciones, por Ignacio Portela.


Cerca de su muerte, el abuelo dijo a sus amigos: No me lloren, crezcan. Murió el 26 de marzo de 1988 de un paro cardíaco causado por su infección de VIH. Paradójicamente, su última gira se llamó “No me lloren, crezcan”.
Publicado el 12 de Enero del 2011 en http://tn.com.ar

Se fue diciendo: “No me lloren, crezcan”. Antes de fallecer Miguel dejó su mensaje: "No me lloren, crezcan". Fueron sus últimas palabras con la compañía de su disco solista "Buen día, día"; según el propio Abuelo, su disco más preciado.
Publicado el 22 de marzo de 2013 en http://www.eldiario.com.ar


El 24 de Febrero de 1988, Miguel Abuelo y su nueva banda, tenía dispuesta una actuación en el Velódromo Municipal de Buenos Aires que fue suspendida a raíz de una fiebre sufrida por Miguel - Estaba enfermo de Sida.
Murió un 26 de marzo de 1988. Sus últimas palabras fueron: "No me lloren, crezcan"; haciendo referencia a su deseo de que la banda continuara sin él.
Algunos dicen que esta frase brotó de los labios del General Perón en alguna oportunidad.
Por Antonio Rico, en http://www.derf.com.ar.

A principios de 2009, la célebre frase apareció en el puente de la avenida Juan. B. Justo, sobre la avenida Córdoba, sin mencionar quien la había pronunciado, ni el autor de la pintada, aunque se pensó equivocadamente que era obra de Oscar Brahim, tal cual surge del reportaje que le hiciera Nora Sánchez, publicado el 26 de junio de 2011 en, http://www.clarin.com, del cual recopilo lo siguiente:


“El artista detrás de las misteriosas frases del puente de Juan B. Justo. Es Oscar Brahim y las empezó a escribir y pegar en 2002, mientras trabajaba como taxista”.

Las frases empezaron a aparecer en 2002. La primera fue “Necesito niños”. Se sucedieron otras, a veces ambiguas, otras reflexivas: “Escoja su recompensa”, “No hay hachís”, “Somos el resultado de lo que pensamos”. Y quienes pasaban por debajo del puente de Córdoba y Juan B. Justo, empezaron a buscarlas. La identidad del autor siempre fue un enigma. Se rumoreaba que era un taxista que alguna vez se había dedicado a intervenir publicidades en la calle. Clarín se encontró con él en un bar de Villa Urquiza: Oscar Brahim contó su historia.
“Una vez pasé por debajo del puente de Córdoba y vi a unos pibes pegando afiches del Partido Obrero. No era tan peligroso. Me hice hacer el abecedario en Helvética Gold con cierto tamaño y escala y, con un cartón grueso, armé las letras blancas. Justo lo habían agarrado al padre Grassi. Y cuando le conté a mi compañera que iba a escribir ‘Necesito niños’ en el puente, me dijo que me iban a meter preso. Yo le respondí que iba a ser como una solicitada anónima y que estaba hablando del niño interno. Fui de día, con dos amigos, y pegué la frase con engrudo”.
Con el tiempo, las frases se volvieron filosóficas. “Inicié un trabajo interno. Estudié el taoísmo y después empecé a participar en grupos metafísicos”, explica Brahim. Y el puente hizo pensar a todos, con frases surgidas de esas búsquedas: “Somos responsables de lo que vemos”, “Cada víctima es secretamente un victimario”, “Los obstáculos no son nada excepto nuestros propios pensamientos”.
Para entonces, se rumoreaba que Brahim podía ser el autor. Y alguien empezó a modificar las frases. “Una vez puse ‘No subestimes el poder de la negación’ y me cambiaron negación por felación. No me gustó, porque si venía un pibe con el padre le iba a preguntar qué era felación. Otra vez alguien puso ‘Queremos ir al infierno’. Entonces me tomé un descanso. Pasaron unos meses y nadie puso nada. Hasta que escribieron ‘No me lloren, crezcan’.
Yo volví hace un par de años. El 8 de marzo, puse ‘Víctima de ti mismo’, porque me lo pidió una amiga, con la que hablamos de eso, de que uno es víctima de sí mismo, aunque no lo queramos ver. Hace poco alguien borró ‘víctima’ y puso ‘seis de copas’. Y me dije, ok, esta va a ser la última frase.


Previamente, el 16 de febrero de 2009, el titular del sitio http://suelto.net/, había subido una foto de la frase pintada en el puente, adjudicando la autoría de la misma a Oscar Brahim, lo cual motivó el siguiente comentario de un lector: ¿Cómo puede ser que le endilguen a un interventor urbano una frase tan famosa del Gral. Perón de antes de su muerte, y que luego parafraseara Miguel Abuelo también, minutos antes de su muerte?

Al notar por segunda vez que se mencionaba al general Perón, fui a buscar que podía encontrar en la relación del ex presidente con la frase en cuestión.

viernes, 10 de mayo de 2013

En lo de Damián – Buenos Aires


El restaurante “En lo de Damián” está ubicado en la avenida Almafuerte Nº 58, enfrente del “Parque de los Patricios”, más conocido, al igual que el barrio porteño, como Parque Patricios.

En el interior del comercio nos encontramos con un gran mural realizado con aerógrafo, con la imagen destacada y muy bien lograda de Carlos Gardel, a quien vemos sonriente, elegantemente vestido y con funyi.


En el mural aparece la firma de su autor, José Luis Dufort, mientras que en el collage podemos observar la fotografía tomada por José María Silva, el “fotógrafo de Gardel”, que pareciera ser el modelo que sirvió de inspiración al artista.


Sobre José Luis Dufort no he podido encontrar mucha información en Internet. En sus sitios en Facebook, (https://www.facebook.com/joseluis.dufort1?fref=ts y https://www.facebook.com/joseluis.dufort?fref=ts), está publicada la fotografía de Carlos Gardel en el mural y otros trabajos también realizados con aerógrafo.


En la página http://www.argentinospasion.com.ar/, aparece como el artista que realizó los murales del museo “El templo del futbol”, de la “Asociación Atlética Argentinos Juniors”.


viernes, 3 de mayo de 2013

Gardel en el Colectivo Nº 20 de la Línea 109 (Primera parte) – Buenos Aires


La empresa “Transportes 9 de Julio”, prestataria de la línea 109, inició sus servicios de transporte de pasajeros en agosto de 1944, uniendo por entonces la “Estación Devoto” del “Ferrocarril San Martín” con la intersección de la calle Malabia y la avenida Corrientes en el barrio de Villa Crespo, y actualmente la “Estación Liniers” del “Ferrocarril Sarmiento” con el “Correo Central”.

El interno 20, carrozado por “F.A.C.A”, sobre chasis “Chevrolet” del año 1946, conocido como “Sapo” o “Sapito”, símbolo de aquellos tiempos, es utilizado actualmente como colectivo de exposición.

Veamos seguidamente las tres fotografías del colectivo cuando estaba en servicio, publicadas por la empresa, bajo el ítem “Nuestros chiches”, en su página Web.




Una vez retirado del servicio, el bondi fue restaurado en los talleres de la empresa, tal cual reza el cartel orientativo utilizado en las exposiciones.


Veámoslo de frente.


Y, al igual que de trompa, como quedaron los laterales fileteados.


En un primer plano del lateral derecho, debajo del número 20 del interno, aparece Chaplin.


A su vez en el lado opuesto, se observa en simetría una pareja de bailarines de tango.


El interior del colectivo, también fileteado, nos recuerda toda la nostalgia de los que viajamos en esa época. El volante generalmente nacarado, el gran espejo retrovisor que el colectivero bajaba para guardar alguna ropa, vianda o bebida, y donde se colocaban las imágenes de la Virgen, de Gardel, el escudo del club de fútbol, los escarpines rosa y/o celeste por los hijos del conductor y alguna de las leyendas como “Papá, no corrás”, el varillaje que engalanaba el espejo, las puertas y separaba a los pasajeros del conductor, la boletera, el monedero, el lugar para colocar los billetes, la palanca de cambios en ocasiones revestida y coronada por un dado, la manija que el chofer usaba para abrir y cerrar la puerta.


Dándole más luz a la imagen se alcanzan a ver mejor los dos Gardel.



Lejos estábamos de imaginar que muchas cosas desaparecían. En los bondis actuales el espejo retrovisor que iba de lado a lado, se reemplazó por uno bien pequeño, más práctico para ver el descenso de los pasajeros. La boletera con sus coloridos boletos, con el número de sección y los cinco números que siempre mirábamos para ver si nos tocaba el capicúa ya no existe, al ser reemplazada por la máquina expendedora de boletos y/o la tarjeta “Sube”, que al mismo tiempo eliminó la monedera, donde el chofer ponía las monedas y gatillaba para dar el vuelto, y la cajita rectangular donde colocaba los billetes ordenando de arriba hacia abajo de menor a mayor valor, y cubría con un pesado pisapapeles. Tampoco está más la manija para abrir o cerrar la puerta delantera, que prácticamente no se usaba en estos colectivos sin puerta trasera que complicaba el descenso de los pasajeros, pues por cada uno que bajaba obligaba a bajar a los que viajábamos colgados. En la puerta del lado izquierdo estaba prohibido viajar, solía haber una cadena para no descender al estribo, aunque en realidad quien no recuerda ver ahí a un compañero, amiga o amigo del colectivero, o a un policía uniformado que iba o venía de prestar servicio.


Ahora que hemos visto la trompa, los laterales y el interior del interno 20 de la línea 109, sólo nos resta ver la culata, que hemos dejado intencionalmente para el final, pues allí nos encontramos con la imagen de Carlos Gardel.


Joven, lozano, empilchado y con moño, Gardel ocupa el lugar central de la parte trasera del colectivo, resaltado en un círculo elíptico y complementado por la belleza del arte del fileteado.
En la simetría característica del fileteado, vemos un par de caballos, flores, laureles, la cinta con los colores patrios, y varios adornos tradicionales.


Nótese como también se destaca el número 20 del interno, y la sinuosa línea que recorre las luces, pasando sutilmente por la patente del vehículo.

En la parte superior vemos en la luneta central la imagen de la Virgen, y a sus costados las clásicas leyendas de los bondis, fruto del ingenio popular, expresando: “Si precisás una mano… (por los versos del tango “Mano a mano”), con el colorarlo a la derecha: “Pedime, que tengo dos!”.


Debajo de Gardel, en la parte inferior, la nostalgia del 40, el sentimiento que surge desde el alma, y a la izquierda, como corresponde, el nombre del artista, Antonio Lettieri.


Lamentablemente poco pude encontrar del artista en Internet, pero al menos para darnos una idea de lo que quiere transmitir, según la nota del diario “Clarín”, del 7 de diciembre de 2009, la cual dice: En una fábrica de carrocerías de Mataderos, Antonio "Cacho" Lettieri es optimista. Es el letrista y fileteador de la 109, distinguida seguido como la línea que mejor preserva esta tradición. Sin soberbia, explica las razones que encaramaron a Transportes 9 de Julio a ese sitial: "Los trazos no llegan a la saturación. No hay que exagerar para que no se transforme en un carnaval. Y el fileteado es complementado por detalles del cortinado, el tapizado, el tablero y el espejo tallado".

Efectivamente, desde la absurda ley que prohibió el fileteado en los medios de transporte, se dejó gran parte de nuestra identidad nacional, y recién en los últimos años, empiezan a notarse pequeños fileteados, bastante sobrios, que siempre embellecen la estética de los hoy grandes buses.


En el ejemplo, el interno 20 y otras unidades de la línea 109, con un delicado fileteado con los colores patrios en su parte delantera.


Diariamente el interno 20 circula transportando pasajeros por las calles y avenidas de Buenos Aires, mientras que la antigua unidad se luce como joyita infaltable en las distintas muestras y exposiciones, tal como expresa el diario “La Nación” del 15 de enero de 2005, firmado por María Paz Aizpurúa:

“Los viejos colectivos porteños vuelven a Puerto Madero” – “Se los exhibirá hasta el 27 del mes próximo”

Ideal para nostálgicos de aquella Buenos Aires en la que los colectivos no tenían máquinas expendedoras de boletos ni mucho menos, y los coches estaban ornamentados con faroles y espejos, hoy verdaderas reliquias.
Ayer se inauguró, en el corazón de Puerto Madero, una muestra en la que el público podrá reencontrarse con los viejos colectivos que transitaron las calles de la ciudad durante las primeras décadas del siglo XX.
También se podrá viajar en uno de los colectivos antiguos -uno de ellos de la línea 109, del año 1928- desde el Correo Central hasta el Centro de Museos de Buenos Aires, en Avenida de los Italianos 851, donde se realiza la muestra "Colectivos. Rescate de una tradición porteña".
La exposición está organizada por la Secretaría de Cultura del gobierno porteño, por medio de la Dirección General de Museos y de la Junta Promotora del Museo del Colectivo.


“Rescatar la tradición”
La exposición recorre la historia del colectivo y de otros medios de transporte similares, como ómnibus y ómnibus de larga distancia en la Argentina.
Se podrán observar fotografías, ruedas, carrocerías, chasis, objetos de la ornamentación de los coches, espejos y faroles, entre otros elementos pertenecientes al Museo del Colectivo.
"El objetivo es rescatar la tradición del colectivo", dijo a La Nación Eduardo López, quien forma parte del equipo de la Dirección General de Museos que se encargó del montaje de la muestra.
López señaló que otro objetivo es "difundir el patrimonio histórico y cultural ya que, además de los colectivos y de los objetos relacionados a su uso, como paradas, boletos, monederos y accesorios, está la foto de Carlos Gardel, que en los años 60 fue reemplazada por la imagen de la lengua que identifica a los Rolling Stones".
"Pero no sólo son importantes los coches y objetos materiales, sino también lo intangible. Todas aquellas vivencias y lo que uno rememora al ver uno de estos colectivos", agregó.


“Actividades”
Cada fin de semana se realizarán actividades complementarias como exhibiciones de maquetas de colectivos y ómnibus, y charlas de fileteado de colectivos a cargo de Alberto Pereira.
También se entregarán distinciones a líneas de colectivos como la 109, por ser la que mejor conserva las tradiciones colectiveras.
Además, se exhibe "Colectivos", la serie de más de cien fotografías que Raúl La Cava inició en 1998 y continúa hasta la actualidad, expuesta ya parcialmente en la Argentina y en el exterior.
El público puede visitar la muestra hasta el 27 de febrero, de martes a viernes, de 14 a 18.
La entrada es libre y gratuita. Los sábados y domingos, de 12 a 18, la entrada general cuesta tres pesos para los turistas extranjeros y un peso para el público local.


Fuente y fotografías:
http://www.bus-america.com

Continúa en la segunda parte, http://gardelysusmonumentos.blogspot.com.ar/2016/12/gardel-en-el-colectivo-n-20-de-la-linea.html