lunes, 31 de octubre de 2011

EN EL CAFÉ ARAGÓN – BUENOS AIRES

La intersección de las avenidas Juan Bautista Alberdi y Escalada, y las calles Donizetti y Bruix, en el límite entre los barrios porteños de Mataderos y Floresta, es conocida como las “Siete Esquinas”.

Allí, con dirección en Juan Bautista Alberdi 4899, funcionaba desde 1893 el “Café Aragón”, que a pesar que fuera declarado como “Bar Notable”, ya pasó a ser un recuerdo de la vieja Buenos Aires.


Con los clásicos lemas “Bar – Billares”, “Dominó”, su fachada estaba pintada y hermoseada con filetes, letras de tangos, poemas, un tranvía, el farolito, un buzón, tradicionales publicidades antiguas, y como no podía ser de otro manera, nuestro querido Carlos Gardel.


Sobre la puerta principal, debajo del cartel luminoso y encima de las cintas con los colores de España y Argentina, estaba pintada la fecha de fundación en números arábigos y romanos, y entre ambas los versos “De chiquilín te miraba de afuera”, del tango “Cafetín de Buenos Aires, de Enrique Santos Discépolo.


El tranvía de la línea 40, ya no recorrerá más el trayecto entre “Primera Junta - “Nueva Chicago”.


La historia del local fue resumida en la siguiente placa, justo en la calle Donizetti 599.


El buzón y el farolito, propagandas antiguas, y entre ambos un poema.


Basado en los versos del poema “Buenos Aires”, del inolvidable Héctor Gagliardi, que pueden escucharse, recitados por el propio autor en, http://www.youtube.com/watch?v=_FTxtvARM4k


En algunas de las imágenes anteriores hemos estado viendo a Carlos Gardel, señalándolo en rojo. Ahora pasaremos a observarlo más de cerca.


Y en una ampliación donde no se diluye su imagen.


Está ubicado debajo de la esquina “José Aragón”, nombre del primer propietario del café, y encima del poema de Francisco Caparelli, “Café de barrio”.


Es que en realidad, el “Aragón”, era uno de los típicos cafés de barrio, aquellos donde los vecinos se reunían para charlar, leer el diario, jugar al billar, al dominó, al truco, al codillo, al mus, en fin costumbres que el tiempo fue cambiando.

Muy buena información sobre el “Café Aragón”, encontramos en el sitio: http://ellocaldemataderos.blogspot.com/:

Sus paredes estaban cubiertas por las huellas del tiempo: afuera, sobre la calle Donizetti  se afirmaba “esquina José Aragón” y en el interior convivían iconos tan disimiles como la figura de Gardel fileteada, y las publicidades de marcas de otros tiempos, como Vascolet, calentadores Primus, o Almidón Collman. El café se encontraba dividido: hacia Alberdi y Donizzetti estaba el sector de la cafetería, y sobre Escalada estaba la sala de juegos en donde se podía jugar al truco, al billar, al dominó.


El Aragón era un café de barrio, y era habitual que los vecinos de un lado y del otro asistieran a juntarse, a leer, a jugar, o solo a tomarse un cortado. Por allí pasaron figuras del tango como Alberto Castillo, Alberto La Cueva, y de la cultura, como el estimado escritor e historiador de Mataderos, Ofelio Vecchio o, el también escritor y Presidente de la Academia Porteña del Lunfardo, José Gobello.

Aragón, no solo fue un café que retrataba la música y la poesía en sus paredes, como en el caso del poema de Francisco Caparelli “Café de barrio/con calor de trato diario”, para que todos las pudieran disfrutar, sino que también fue un café cantado por la voz del tango, con su tema especialmente dedicado y que llevara su nombre en el titulo, “Café Aragón” escrito por Enrique Bugatti con música de Ángel Cabral y cantado por Carlitos Acuña en donde se reafirma la patria barrial del Aragón: “Refugio de la fauna cotidiana, igual que tu barrio, Mataderos”.


Enrique Bugatti nos cuenta del pasado arrabalero del Café: es donde Alberto Castillo empieza a cantar sus primeros tangos, es lugar de disputas, en esa esquina es donde balean al legendario “Pibe Cabeza” y donde habrían matado a un diputado peronista durante el primer gobierno de Perón, es el café de los números de varieté, es el lugar de paso y descanso de los reseros del matadero.

En su ultima estrofa y, como un presagio, el tango “Café Aragón” canta “Si el Progreso negó sin compasión con plástico y neón a tu pasado, igual vuelven los duendes que acodados escabian junto a vos, Viejo Aragón”.

Hoy día el “Café Aragón” ya no existe más. Poco antes de finalizar el año 2010, fue ofrecido en alquiler, con el agregado de “apto todo destino”.


De nada sirvió que fuera declarado “bar notable”, uno de los rótulos con el cual nos tienen acostumbrados los funcionarios para hacernos suponer que por su valor histórico y cultural, antigüedad, diseño arquitectónico, o relevancia, serán asistidos de alguna manera para seguir en funcionamiento, y ya sea por la falta de clientes, nuevos horizontes comerciales, u otro motivo, los propietarios terminan bajando las persianas del local.

En 1998, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó la Ley 35/98 que dispuso la creación de la “Comisión de Protección, Promoción de Cafés, Bares, Billares y Confiterías Notables”, cuyos objetivos eran proponer proyectos de conservación, rehabilitación, restauración edilicia y mobiliaria, promover la participación de los locales en actividades culturales y turísticas.


Pero como dinero para estos fines no hay, las actividades culturales como presentaciones de libros, conferencias, conciertos y espectáculos de tango no se organizan, ni existe el menor interés por parte de la Municipalidad de adquirir los comercios, finalmente el “bar notable” cerró sus puertas.

En el caso del “Café Aragón”, el local fue alquilado por una farmacia, que debido a su actividad, eliminó todos los murales exteriores, como así también el interior del negocio.


jueves, 27 de octubre de 2011

EN EL BAR CARLITOS – BUENOS AIRES

Sito en la calle Carlos Calvo 2607, esquina Saavedra, en el barrio de San Cristóbal, fue inaugurado en 1908 por Manuel García, como "Almacén y despacho de bebidas".


En el año 1958 es adquirido por los hermanos Raúl, Ismael y Eloy Nievas, pasando a denominarse “Almacén y Bar Carlitos", en homenaje a Carlos Gardel.


Del lado izquierdo de la puerta, vista de frente, es donde aparece una caricatura de Carlos Gardel.


Vestido de gaucho, junto al título enmarcado del tango “Mi Buenos Aires querido”, del propio Gardel, con versos de Alfredo Le Pera.


Basada en la publicación de la revista “Caras y Caretas” de 1933.


El 29 de noviembre de 2008, con motivo de cumplirse el centenario de su creación, vale recordar lo publicado en: http://www.nuevociclo.com/

SAN CRISTÓBAL: La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aire recoge nuevamente una solicitud de la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal (Jorge Larroca), tendiente a reconocer “Lugares Queribles” del viejo barrio.

Adueñándonos sin permiso del amable slogan que ha hecho popular el proyecto puesto en práctica por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Ente de Turismo de la C.A.B.A., que dirige el Ingeniero Hernán Lombardi, hemos asignado al Bar Carlitos, al antiguo bodegón de Carlos Calvo y Saavedra, el cariñoso calificativo.

Ya con anterioridad y luego de la nota escrita en agosto de 2004 por la historiadora y entonces presidenta de la citada Junta, Otilia Da Veiga, publicada en la edición de ese mes de El Cristobaleño, órgano informativo de la entidad, donde por primera vez se hacía pública la historia del legendario café, el Museo de la Ciudad había reconocido al “ultimo estaño de San Cristóbal” como Testimonio de la memoria viva ciudadana.

Ahora es la Legislatura porteña que, según Expediente 2756-D-2008, se dispone a tratar en próximas sesiones el PROYECTO DE RESOLUCIÓN por el cual se dispone:

Artículo 1º.- Declárese de interés cultural de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el centenario del " Bar Carlitos " a celebrarse el 29 de noviembre de 2008.

Artículo 2°.- Dispóngase la instalación de una placa en la fachada del citado bar, situado en Carlos Calvo 2607, con el siguiente texto:

LA LEGISLATURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES
EN HOMENAJE AL CENTENARIO DEL BAR CARLITOS
1908-2008

Artículo 3º.- Los gastos que demande el cumplimiento de la presente serán imputados a las partidas presupuestarias correspondientes.

Artículo 4º.- Comuníquese, etc.

Lo particular del caso es que en los fundamentos de la resolución se transcribe casi textualmente la nota a la cual hicimos mención en el inicio (la fotografía que acompaña fue tapa de la publicación que se cita, obtenida por el fotógrafo Sr. Ariel Méndez Zebe), sin mención alguna de la autoría. Ya hemos visto que estos casos son frecuentes, siendo por ello, alegrándonos por esta nueva resolución, que se agrega, por ejemplo, a la otorgada en igual sentido hace pocos meses al bar Quintino, de Carlos Calvo y Quintino Bocayuva, en el barrio de Boedo, quisimos hacer justicia con quienes, desde su trabajo de historiadores barriales, permiten ir descubriendo estos hitos en la historia de cada comunidad.

A continuación transcribimos los fundamentos que acompañan el proyecto de Resolución en cuestión:

Señora Presidenta

En el año 1908, Don Manuel García inaugura en la esquina de Carlos Calvo y Saavedra, en el barrio de San Cristóbal, el Bar “Carlitos”, que debe su denominación a la manifiesta admiración de su dueño por Carlos Gardel. El mismo nació como almacén y despacho de bebidas, como lo acredita la antigua chapa enlozada que lo identifica. 

El lugar ofició de proveedor con libreta negra de hule, en tiempos de conventillos sin supermercados a la vista. La memoria nostálgica de los parroquianos rescata a famosos habitúes del lugar, como por ejemplo a Ada Falcón, que solía hacer compras en el antiguo almacén. A Enrique Muiño, vecino de la calle Carlos Calvo y Pichincha, quien pasaba a diario a beber su cafecito en el lugar. Nombran orgullosos a Razzano, guitarrista de Gardel, quien vivía en un conventillo de Carlos Calvo 2540 y era frecuente encontrarlo entre las mesas del bar. Recuerdan a Roberto Ray, cantor de la orquesta de Osvaldo Fresedo, quien allá por el año 1945 vivía en la intersección de las calles Estados Unidos y Jujuy. Hablan de los hermanos Puccio, guitarristas de Hugo del Carril, quienes eran clientes y solían tocar la guitarra en rueda de amigos. De Atilio Stampone, cuando cursaba la primaria en la Escuela “Chorroarín” y pasaba por allí a comprar golosinas. Rememoran que, por aquellos años, eran asiduos concurrentes, los integrantes del dúo cómico Buono-Striano, el apellido de Rafael era Bueno y vivía enfrente, recuerdan. 

El Bar “Carlitos”, a punto de cumplir sus primeros cien años de vida, permanece original, y entre sus valiosos objetos antiguos podemos destacar una vitrola que aún resiste, un Wincofon, viejos tarros de lechero y un cartel de 1892 que expresa textualmente: “Por orden del comisario se prohíbe entrar armado y con sombrero al despacho de bebidas”. El letrero rememora una época donde las discusiones las ganaba aquel que quedaba en pie. 

El último estaño de San Cristóbal, como se lo conoce, fue reconocido el 11 de noviembre de 2004 por el Museo de la Ciudad, como “TESTIMONIO VIVO DE LA MEMORIA CIUDADANA”, por conservar el carácter original de un tradicional café y despacho de bebidas de principios del siglo XX.

Por lo expuesto solicito la aprobación del presente proyecto.


Entre los objetos podrían agregarse, el mostrador de estaño original, la estantería con botellas antiquísimas (muchas de ellas ya no existen), radios, estufas eléctricas, calentadores, bicicletas, botines de fútbol “Sacachispas”, una máquina registradora muy antigua, y hasta una cajita de fósforos de cera marca Ranchera, que al levantar la solapita se puede observar la leyenda "Plan Quinquenal", de la época peronista.


Y como no podía ser de otra manera, la inconfundible presencia de Carlos Gardel.


♫♫♫ Pero como todo llega a su término en la vida, donde nada es duradero, ni la dicha, ni el pesar ♫♫♫, y a pesar de otra publicación en:  http://www.nuevociclo.com/

Descubierto para el público en general por la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal, que lo describió en uno de sus boletines mensuales, muy pronto este antiguo “boliche” de uno de los barrios tradicionales de Buenos Aires fue ganando fama hasta llegar a los escritorios de quienes, desde el ahora Ministerio de Cultura del GCBA tienen a su cargo el Programa Cultural en Barrios, de la Dirección General de Promoción Cultural. 
Visitas posteriores al vetusto local de Carlos Calvo 2607 (esq. Saavedra), conversaciones con Carlos Nievas, su actual propietario y otras gestiones paralelas, determinaron que, con la adhesión de la Comisión de Cultura de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la mencionada Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal, y la colaboración de la Dirección General de Relaciones Internacionales y Protocolo, CGPC Nº 3, Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico de la Ciudad, Subsecretaría de Derechos Humanos, Ente de Turismo del Buenos Aires, Centro cultural Julián Centeya, Comisaría 20º y otras entidades públicas y privadas, se realizó un acto el pasado sábado 29 de noviembre de 2008, celebrando el Centenario del café, en cuyo transcurso se colocó una placa destacando el hecho.
Lamentablemente, el anunciado espectáculo artístico que debía desarrollarse al aire libre no pudo llevarse a cabo por la inusual tormenta que cubrió la Capital Federal desde horas previas al anunciado inicio. 
Esta circunstancia no desanimó a funcionarios y público que igual se hicieron presentes en el sitio y colmando el pequeño espacio, compartieron un agradable momento de nostalgia, con las anécdotas de los parroquianos habituales, no faltando tampoco las voces tangueras que, a capella, interpretaron algunos temas de nuestra música popular. Un nuevo lugar para conocer sin la carga económica de los lugares “paquetes”.

Carlos Nievas “el tata”, su propietario escribió el 1º de junio de 2011 en el sitio, http://azotacalles.wordpress.com/ El bar en estos momentos esta cerrado, ya que por problemas economicos lo tuve que cerrar, te dejo mi direccion de mail si necesitas informacion sobre el bar.


Previamente en los comentarios de lectores en, http://mistangos.escribirte.com.ar/, el 16 de febrero de 2010, Octavio había expresado:
Estimados lectores: Para quienes tuvieron la suerte y oportunidad de conocer este pedacito nuestro de Bs. As., plagado de recuerdos, añoranzas y desde ya, falto de toda \"cirugía estética\" (como bien lo describe su dueño, \"el Tata\") y para aquellos que lamentalbemente no llegaron a tiempo también, les cuento que ayer, luego de meses tratando de hacer conocer este autentico bar notable a mi padre, me encuentro con que el Bar de Carlitos finalmente cerró sus puertas al público. Quizás cansado de luchar contra molinos de viento, quizás cansado de luchar contra el doble discurso de quienes por momentos lo consideraban un bar notable y por momentos no, de quienes olvidaron el significado de las palabras \"...protección y promoción...\" de nuestros bares notables... o quizás por la sumatoria de estas y otras cosas, el punto es que hoy contamos con un pedacito menos de nuestra cultura e identidad. Como contaba, ayer pasé finalmente con mi viejo y estaba cerrado, pero lo ví al \"tata\" a través de una de las ventanas del bar, de casualidad nomás. Estaba a la espera de un comprador que había ofertado horas antes por una de las reliquias que con tanto trabajo y dedicación el Tata logró juntar. Me abrió las puertas, pero me aclaró que de tomar no había nada... Las heladeras llevan días apagadadas. Palabras van, palabras vienen, de repente alguien lo llama desde la ventana... Ahí \"caigo\", entonces le digo: -... Pero Tata! Estás vendiendo las cosas del bar?!!! - \"y qué querés - me dijo -...Hay que subsistir...\" Sé que no soy bueno con las palabras, pero espero que por lo menos hayan alcanzado para anoticiarlos sobre esto. Quizás alguien pueda hacer algo?? Yo empiezo escribiendo y mientras tanto voy pensando. Ah! Por si preguntan quien soy: Un muchacho de treinta y pocos que asiduamente pasa por la puerta del bar de retorno a su casa. Que luego de un tiempo decidió entrar y ver \"qué onda\" en el bar de Carlitos. Sólo llegué a visitarlo una vez... pero alcanzó para grabarlo en mi retina y en mis recuerdos como un lugar al que me hubiese gustado volver, pero sin tener que esperar que el Tata me abra la puerta sólo para que mi viejo pueda conocer, lo que alguna vez, fue El Bar de Carlitos...

Unos años antes, el 22 de mayo de 2004, Otilia Da Veiga le dedicó un sentido poema, que posteriormente musicalizó Juan Carlos Martínez

Bar Carlitos... Saavedra y Carlos Calvo... Mi barrio de infancia
Bar Carlitos, (el refugio)
Tango

Alérgicos al día y a la leche
aún visitan la luna de tu estaño
los reos de prosapia sin peleches.

En tus mesas el truco se hace macho,
suelta su imaginario macaneo
gambeteando una caña o un vinacho.

Reemplazando “entre cortes y apiladas”
la pista de algún clásico burrero,
por tus baldosas viejas y cariadas,

frente al televisor surge la apuesta:
¿Quién pagará la vuelta esta noche
después de haber cumplido con la siesta?

Amistad entrañable de varones
empalmando la ristra de los años
vividos en el yugo, a los tirones.

Hoy el cuento o la historia merodea
con el inevitable condimento
que desde la ilusión el “cuore” arrea,

de un tiempo que destiñe los colores
y fue quitando brillo y compostura
a las plumas de gallos reñidores,

que sintieron la vida a su manera,
con solidaridad ¡Por que ojo al piojo!
refugio no es igual que madriguera.


En http://mistangos.escribirte.com.ar/ expresó Juan Carlos Martínez: Me he tomado el atrevimiento de musicalizar este poema dedicado al bar de mis recuerdos de infancia, donde paraba mi viejo Juan Carlos "Cacho";Don Jesús el peletero; Maximo, el alemán con su extraña flauta a varilla (absténganse de comentarios estúpidos), y otros tantos habitués del boliche que, no recuerdo.
Esta letra me la facilitó, en una visita mía por el barrio (ver entrada La Casa de Aníbal Troilo...etc), Carlos, el actual dueño del boliche, que entre paréntesis, estaba exactamente igual a como yo, vagamente lo recordaba. Realmente un lugar con historia (buscar datos en internet, en la revista zonal de San Cristobal).
Yo viví hasta los 9 años aproximadamente, en la calle Carlos Calvo 2540, que en algún momento fue propiedad de, "el tío Casimiro" un pariente de mi abuelo materno, y el lugar donde actualmente y desde hace varios años funciona la tanguería "La Casa de Aníbal Troilo"
No conozco personalmente a Otilia, la autora de esta letra, pero eso no contituyó un impedimento para musicalizarla. simplemente me gustó lo que escribió y punto...
Tal vez algún día la vida no de la oportunidad de conocernos... o no...


Recientemente, una vez cerrado el bar, Marisa Silvia Eguía escribió

AUDIENCIA POR UN GOMÍA

Al bar Carlitos, de Carlos Calvo y Saavedra
(barrio de San Cristóbal).

Al boliche mistongo le han cerrado las puertas.
No hay risas ni alegría en las rejas de ayer.
En el rioba chimentan la noticia que duele:
no acudan a la cita en este atardecer.

Si hasta la misma luna, la que plateó su estaño,
campanea en la calle la pena del adiós
por la parva de años con su preñez de historia
bancada entre bohemias de versos y licor.

Macanudo rejunte de la porteñería
donde la muchachada encontró su color
hecho a tango y milonga sin placas ni blasones
en rituales de armónica, de fueye y de canción.

En el disco apoliyan tangos de Filiberto.
Ningún Lázaro llega manijeando otra vez
el aliento oportuno que del yiro en el surco
hizo surgir las voces del tiempo que se fue.

La espera se hace lunga, y el polvo se hace dueño.
Por designio de un capo del mundo del revés,
el tango está encanado tras la cerrada puerta,
y el barrio se pregunta: “¿Cuándo habrá de volver?”.

Bar Carlitos, pedazo del arrabal porteño,
con su cofre de sueños, fantasía de orres;
el barrio de hoy precisa junarse en tus espejos
y sentirse contento sin que nada le sobre.

Oiga, don: ¿me permite solicitarle audiencia?
En nombre de un gomía pido una explicación.
Es el mismo que supo crear su tanguería
con violas y cantores, a puro corazón.

En la vitrola aún duermen tangos de Filiberto.
¡Que algún Lázaro gire la manija otra vez
y nos lleve al encuentro de las voces queridas
con Rosita Quiroga o con Carlos Gardel!


sábado, 22 de octubre de 2011

EN EL CUARTITO – BUENOS AIRES

La pizzería “El Cuartito”, está ubicada actualmente en la calle Talcahuano 937, entre las calles Paraguay y Marcelo Torcuato de Alvear, luego de haber sido fundada en 1934, en su domicilio original, en la vereda de enfrente, dentro del mercado Libertad, en el número 950 de la misma arteria.


Ha recibido la visita de presidentes, deportistas y personalidades, estando considerada como una de las más famosas pizzerías de Buenos Aires, por lo cual es frecuentada también por turistas.


Propiedad de Miguel López, luce en sus paredes fotografías, carteles antiguos, y afiches de artistas del cine, películas, equipos y jugadores de fútbol, boxeadores, cultores del tango y del folklore, varios de ellos firmados o autografiados en el local.

Como era de esperar, no podía faltar en el negocio, la presencia de nuestro querido Carlos Gardel.

La pintura semimural, con la encabezamos la presente entrada, fue realizada por el artista Marino Santa María, correspondiente a su serie “Gardel hay uno sólo”.


Seguidamente la observamos mejor, ocupando un lugar destacado, que no pareciera notarse en las imágenes anteriores.


Veamos ahora más de cerca las otras fotografías y documentos (en los ángulos superiores) de Carlos Gardel.



En otra pared, hay seis imágenes más del “Zorzal Criollo”.




Y finalmente el recuerdo de Gardel en Estados Unidos.